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¿Qué es la poesía?
    Wáshington Delgado 

“Escribo a mano y con lapicero de tinta líquida. Escribir a mano me da el lenguaje sensorial que necesito”.

 

¿Qué es la poesía? He aquí una pregunta que ha sido formulada miles de veces y respondida cada vez de una manera diferente. Intentar una nueva definición significaría un trabajo arduo y de resultado dudoso. Es preferible escoger las definiciones más pertinentes y sugestivas. Tres nos parecen particularmente apropiadas, las dos primeras(2) de escritores ingleses y la tercera de un español. La primera es de Coleridge, poeta romántico de comienzos del siglo XIX: “La poesía son las mejores palabras en el mejor orden posible”. La segunda es de Eliot, poeta contemporáneo, de los más grandes de la lengua inglesa: “La poesía no descubre verdades, esa es tarea de la ciencia; la poesía hace más evidentes las verdades”. La del poeta español Antonio Machado es la siguiente: “La poesía es la palabra en el tiempo”.

Examinemos, a la luz de estas tres definiciones, un ejemplo poético, el comienzo de las famosas Coplas de Jorge Manrique:

 

Nuestras vidas son los ríos/ que van a dar a la mar/ que es el morir./ Allá van los señoríos/ derechos a se acabar/ y consumir./ Allá los ríos caudales,/ allá los ríos medianos/ y más chicos./ Allegados son iguales/ los que viven por sus manos/ por los ricos.

Estos versos nos dicen algo, algo tan profundo que nos suscita una particular emoción más profunda que los conceptos enunciados. Estos conceptos podrían ser dichos, casi con las mismas palabras, de otra manera: “Nuestras vidas son como los ríos que acaban en el mar, en el mar que es lo mismo que la muerte. Los ríos caudalosos, los ríos medianos y los más chicos, todos acaban en el mar. Del mismo modo, todos los señoríos acaban en la muerte que igual a los ricos y a los pobres”. El contenido de este trozo en prosa es el mismo que el de Manrique. Sin embargo la emoción ha desaparecido, el texto no nos conmueve y al no conmovernos las verdades que nos trasmite se vuelven epidérmicas, no tienen la evidencia viva y carnal de los versos de Manrique.

 

La poesía no es algo abstracto e inerte sino un objeto vivo y concreto, como dice Machado: “palabra en el tiempo”. Veamos otro fragmento de Manrique:

¿Qué se hizo el rey don Juan? ¿Los infantes de Aragón,/ qué se hicieron?//¿Qué fue de tanto galán?/ ¿Qué fue de tanta invención/como trajeron? […} ¿Qué se hizo aquel trovar,/ las músicas acordadas/ que traían?/ ¿Qué se hizo aquel danzar,/ aquellas ropas chapadas/ que traían?

En estos versos la poesía no solamente trasmite verdades, se sumerge en el tiempo. No solamente que los hombres mueren, que las modas y las cosas desaparecen, lo que viene a ser una verdad banal, sin densidad vital. Manrique no habla en general de los hombres sino de un concreto rey don Juan, de unos concretos infantes de Aragón. No nos dice que las ropas se gastan, que las canciones se olvidan. Nos habla de “aquellas músicas acordadas”, aquellas que gustaban a la corte de don Juan y no otras. Nos habla de “aquellas ropas chapadas que traían” las damas, de aquellas y no de otras. Esta es la verdadera poesía, la que se mueve entre cosas reales, concretas, temporales, perecederas. Por eso es viva y permanente. Porque no se aísla del mundo, porque se instala en el mundo. La poesía no es evasión de la vida ni imitación de la vida. Es, en realidad, la vida misma convertida en palabra.

1. Gentilmente cedido por Katiusha Tarnawiecki, este texto fue escrito a propósito de un concurso escolar de poesía del que Delgado fue jurado. Aquel día se le pidió que disertara a propósito de la poesía, para lo que el poeta bosquejó estos apuntes. 

2.  En el manuscrito, Delgado se había referido a las ideas sobre la poesía de Coleridge y Eliot; al añadir sobre la marcha la definición de Machado, deja "ambas" donde colocamos "las dos primeras". 

3. Texto publicado en la Revista Calidoscopio N° 2. Lima,  Perú - 2005.

Wáshinton Delgado
(Cuzco,1927 – Lima2003)

Wáshington Delgado Tresierra (Cuzco, 1927 – Lima, 2003). Ingresó a la Universidad Católica para seguir estudios de Letras y Derecho. Entre 1955 y 1958 viajó a España para cursar estudios de Literatura en Madrid. Cuando retornó al Perù, ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde optó los grados de Bachiller y Doctor en Literatura (1969). Desde 1958 se dedicó a la docencia universitaria y al cultivo de su vocación literaria, como poeta y crítico. Fue Miembro de la Real Academia de la Lengua Española y ganador del Premio Nacional de Poesía en 1953, así como del Primer Premio en el Concurso Copé de Cuento (1979), con el cuento La muerte del doctor Octavio Aguilar, y del premio “Juan Mejía Baca” (1996) por su labor creativa. Entre sus publicaciones cuenta con: Días del corazón, Para vivir mañana, Parque, Tierra extrajera, Destierro por vida, Un mundo dividido, Historia de la literatura republicana, Literatura colonial. De amarilis a Concolorcorvo, entre otros.

© Herman Schwarz
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